"Eres invulnerable. ¿No te han dado/ los números que rigen tu destino/ certidumbre de polvo?". J. L. Borges

viernes, 22 de octubre de 2010

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Boron, Atilio et al. (comp.). La teoría marxista hoy. Problemas y perspectivas. Buenos Aires: CLACSO, 2006, pp. 498.

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Correspondencia para el señor Fukuyama (y una coda de terror):
"Hablando de Fukuyama (1992), uno puede recordar que entre las cosas que se repiten históricamente está el anuncio de la muerte de la historia misma, la cual ha sido promulgada muchas veces, desde el nuevo testamento hasta Hegel. Como cualquier otra repetición, es una de las cosas que hace que la historia siga andando, como sin duda podrá juzgar el propio Fukuyama al mirar su correspondencia. El hecho de anunciar el fin de la historia, lo cual simplemente agrega algo más a ella, plantea un conflicto interesante con la declaración mismo, una especie de contradicción performativa
. . .
. . . lo que es de temer no es tanto que la historia meramente se repita a sí misma, sino la perspectiva de que comience a filtrarse por las costuras, mientras la izquierda todavía está dispersa y desorganizada y, por lo tanto, es incapaz de conducir las precarias y espontáneas revueltas por senderos productivos"(465).

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De vuelta al futuro:
"Así como el presente es un resultado, en gran medida, de aquello que no llegó a ocurrir en el pasado, también una imagen del futuro puede ser atisbada, negativamente, oblicuamente, en lo que está faltando en el presente. La mejor imagen del futuro es el fracaso del presente"(463).
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Aurea mediocritas:
"Nunca he estado demasiado convencido de que términos como optimismo y pesimismo tengan mucho sentido político. Lo que importa -lo que es en realidad condición necesaria para cualquier fructífera acción moral o política- es el realismo, que a veces nos hace sentir desanimados, y otras jubilosos. Puede calificarse un discurso como auténticamente realista si les resulta ilusorio a los cínicos y crudo a los románticos"(466).

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Sobrevivir:
"En cualquier caso, la mayoría de la gente tiene que invertir demasiada energía simplemente en sobrevivir, en asuntos materiales inmediatos, como para tener mucho resto para la política. También invertimos un buen grado de energía física en un amor masoquista por la ley, una sumisión al superyó profundamente placentera, incluso cuando también es verdad que obtenemos deleite sádico al ver tal autoridad venirse abajo. Por todas esas razones, en muy difícil poner en marcha un cambio radical. Pero mientras las demanda de ser razonable en nuestros días significa "tranquilizarse", en 1790 significaba levantar barricadas" (467).

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Nosotros, los trabajadores:
"Algunos socialistas han visto a la clase trabajadora como agente del cambio revolucionario no porque sufra mucho -a veces lo hace, a veces no-, sino porque está situada de tal manera dentro del sistema capitalista como para ser efectivamente capaz de reemplazarlo. Al igual que otras fuerzas radicales, la calse trabajadora está a la vez en la raízy en las fuentes mismas del sistema, y aun así es incapaz de ser totalmente incluida en él; es parte de su lógica y también parte de la subversión del sistema y, por lo tanto, en un sentido exacto del término, es una fuerza deconstructiva. Si para el marxismo la clase trabajadora tiene un rol especial, no es porque sea especialmente miserable ni necesariamente numerosa, sino porque es, en el sentido freudiano, 'sintomática'. Como tal, es aquello que representa la contradicción, la cual, como los límites de un campo, estando a la vez adentro y afuera, -ex-tiempo, como dice Lacan-, manifiesta algo de la lógica dual o contradictoria del sistema como un todo"(468).

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Semántica al rescate:
"¿Debería estar triste la izquierda porque el marxismo ha sido finalmente desacreditado? No, porque no lo ha sido. Ha sido estruendosamente derrotado, pero esto es un asunto diferente" (469).
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Naftalina:
". . . como descripción fiel del mundo . . . ¿qué podría ser más adecuado que aquel documento de 1848 . . . que pronostica la expansión de la globalización, la profundidad de las desigualdades, el creciente empobrecimiento y la intensificación de la guerra? Este escrito esta´, me atrevo a decirlo, mucho menos desactualizado que los análisis de Maynard Keynes" (469).
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Esencia para el anti-esencialista:
" . . . cuando algunos dicen que el marxismo está desacreditado o es irrelevante, están implicando que saben exactamente qué es el marxismo. Los devotos anti-esencialistas hablan del fracaso de marxismo, como si pudiésemos aislar alguna esencia del credo que ahora se ha desintegrado. Pero descubrir qué es lo peculiar del marxismo como doctrina no es una cuestión fácil. ¿la preocupación por las clases? . . . ¿La revolución política, la lucha de clases, la abolición de la propiedad privada, la cooperación humana, la igualdad social y el fin de la alienación y de las fuerzas del mercado? . . . ¿la determinación económica de la historia . . . ¿Las diferentes fases materiales de la historia como determinantes de diferentes formas de vida social?" (469 - 470).
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Tristeza carmín:
"Ninguna de estas son buenas razones para sentirse tristes. Tampoco lo es la carencia de que el sistema capitalista es invulnerable. Algunos radicales desencantados pueden sostener semejante postura, pero el FMI por cierto no lo hace. El FMI es muy conciente de la repugnante inestabilidad de todo este negocio; una inestabilidad que, irónicamente, la globalización profundiza. Porque si cada pedacito del mundo está conectado con cada uno de los otros pedacitos, luego, un tambaleo en un punto puede significar un sacudón en el otro . . .
Entonces, ¿de qué debe apenarse la izquierda? La respúesta es seguramente obvia: . . . de que el sistema . . . es formidablemente poderoso. Demasiado poderoso para nosotros en el presente o, diría yo, en cualquier futuro a corto o mediano plazo"(470).

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