"Eres invulnerable. ¿No te han dado/ los números que rigen tu destino/ certidumbre de polvo?". J. L. Borges
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sábado, 18 de septiembre de 2010

13

Badiou, Alain. Segundo manifiesto por la filosofía. Buenos Aires: Manantial, 2010, 152.
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Y si no esl sistema qué, y si no el sistema qué... ¿qué?:
"En el fondo, todas estas historias sobre la opinión, su libertad, su sondeo y su autoridad equivalen a decir que, en materia de politica (pero finalmente, como veremos, en todo lugar donde un pensamiento parece requerirse), no hay que alegar principios, salvo el principio de que no hay principios"(23).
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El demócrata responde:
" . . . en primer lugar, hay individuos que tienen sus opiniones y el derecho de tenerlas; en segundo lugar, hay comunidades o culturas que tienen sus costumbres y el derecho de tenerlas. El derecho regla las relaciones entre los individuos y las comunidades, mientras que la gestión asegura el desarrollo de las comunidades para el mayor provecho de los individuos. A uno le corresponde la armonía, al otro el crecimiento, a los dos el crecimiento armonioso y el desarrollo sustentable.
Al filósofo, consternado por el desarrollo sustentable, solo le queda entonces confesar que, dejando de lado toda argumentación, le es desgraciadamente imposible ver las cosas así"(24).

domingo, 15 de agosto de 2010

8

Butler, Judith. Dar cuenta de sí mismo. Buenos Aires: Amorrortu, 2009 [2005], 184 pp.

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Gran Adorno:
"Nada muestra mayor degradación que el tipo de ética o moral que sobrevive en la forma de ideas colectivas aun después de que el Espíritu del Mundo -para utilizar la expresión hegeliana como una suerte de lema- ha dejado de habitarlas"(14).
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Flores para Adorno:
". . . no significa que la universalidad sea violenta por definición. No lo es. Pero hay condiciones en las cuales puede ejercer la violencia. Adorno nos ayuda a entender que, en parte, su violencia consiste en su indiferencia respecto de las condiciones sociales en las cuales podría llegar a ser posible una apropiación vital"(17).
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Lo moral, lo social, lo yoico:
". . . no hay moral sin un yo, pero . . . ¿en qué consiste ese 'yo'?, ¿en qué términos puede apropiarse de la moral o, en rigor, dar cuenta de sí mismo? . . . no hay 'yo' alguno que pueda mantenerse del todo apartado de las condiciones sociales de su emergencia, ningún 'yo' que no esté involucrado en un conjunto de normas morales condicionantes que, por ser normas, tienen un carácter social que excede el significado puramente personal o idiosincrásico"(18)
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Por ello:
"Es menester preguntarnos, sin embargo, si el mismo 'yo' que debe apropiarse de las normas morales de una manera vital no está condicionado a su vez por normas . . . que establecen la viabilidad del sujeto"(20).
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Cuento de terror:
Una explicación nietzscheana y, por tanto, polémica del modo en que accedemos a la posibilidad de reflexionar acerca de nuestras propias acciones: el castigo es la fundación de una memoria.
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Luz de esperanza:
"El 'yo' parece invariablemente usado por la norma en la medida en que trata de usarla. Aunque yo creía tener una relación 'contigo', resulta que estoy atrapada en una lucha con las normas. Pero, ¿podría ser también cierto que no estaría enredada en esa lucha si no fuera por un deseo de otorgarte reconocimiento? ¿Cómo entendemos ese deseo?" (42)
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Foucault, Hegel y un lenguaje:
"Después de todo, ¿en qué condiciones algunos individuos adquieren un rostro . . . y otros no? Hay un lenguaje que enmarca un encuentro, y en él se inserta un conjunto de normas concernientes a lo que constituirá o no la reconocibilidad. Ese es el plantea de Foucault y, en cierto modo, su complemento a Hegel cuando pregunta: '¿En qué puedo convertirme, dado el orden contemporáneo del ser?'. Foucault entiende que [un] 'orden' condiciona la posibilidad de su devenir y que un régimen de verda . . . restringe lo que constituirá y no constituirá la verdad de su yo, la verdad que él ofrece sobre sí mismo, la verdad por la cual podría ser conocido y convertirse en reconociblemente humano, la razón que podría dar de él mismo"(47-48).
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Sin "yo":
"Las normas mediante las cuales busco hacerme reconocible no son del todo mías. No han nacido conmigo; la temporalidad de su surgimiento no coincide con la temporalidad de mi vida. Al vivir mi vida como un ser reconocible, entonces, vivo un vector de temporalidades, una de las cuales tiene mi muertecomo término, mientras que la otra consiste en la temporalidad social e histórica de las normas que establecen y mantienen mi reconocibilidad. Estas normas son, por decirlo así, indiferentes a mí, ami vida y a mi muerte. Dado que las normas surgen, se transforman y persisten de acuerdo con la temporalidad que no es la de mi vida, y en ciertos aspectos también sostienen esa vida en su inteligibilidad, su temporalidad interrumpe el tiempo de mi vivir. Paradójicamente, esa interrupción, esa desorientación, de la perspectiva de mi vida, esa instancia de indiferencia en la socialidad, sostienen empero mi vivir"(54).
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Con "tú":
"Sólo en la desposesión puedo dar y doy cuenta de mí misma" (56).
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Porque ficciones somos:
"El 'yo' no puede contar la historia de su propio surgimiento ni las condiciones de su propia sin dar testimonio de un estado de cosas que uno podría no haber presenciado, que es previo a su aparición como sujeto capaz de conocer, y constituir así un conjunto de orígenes que uno solo puede narrar a expensas del conocimiento autorizado. Sin lugar a dudas, la narración es posible en esas circunstancias, pero también es . . . sin lugar a dudas fabulosa"(56).
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Con cuerpo, sin historia:
"Ser cuerpo es, en cierto sentido, estar privado de un recuerdo completo de la propia vida. Hay una historia de mi cuerpo de la que no puedo tener recuerdos"(59).
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Hay:
"(1) una exposición no narrativizable que establece mi singularidad, y (2) relaciones primarias, irrecuperables, que forman impresiones duraderas y recurrentes en la historia de mi vida, y, por lo tanto, (3) una historia que establece mi opacidad parcial . . . (4) normas que facilitan mi relato de mí misma pero cuya autora no soy yo, y que me erigen en sustituible en el momento mismo en que procuro establecer la historia de mi singularidad . . . (5) la estructura de interpelación en la cual se produce [la estructura narrativa]"(59).
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Frase clave:
"Inconmensurabilidad constitutiva"(60).

7

Marcuse, Herbert. "A propósito de la crítica del hedonismo". En: Entel, Alicia. Acerca de la felicidad. Un análisis de tres escritos de Herbert Marcuse. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2004, 164 pp.
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"En esta sociedad, todas las relaciones de los hombres que van más allá del contacto inmediato no están acompañadas de felicidad. Tampoco lo están en ningún caso las relaciones en el proceso del trabajo, que no son regladas según las necesidades y las capacidades de los individuos, sino según la utilización del capital y la producción de las mercancías. Las relaciones humanas son relaciones de clases y su forma típica es el contrato laboral basado en el libre consentimiento. Partiendo de la esfera de la producción, este carácter contractual de las relaciones humanas se ha extendido a toda la vida social: estas relaciones funcionan sólo bajo su forma cosificada, meditizadas por el aporte material de los socios, aporte que a su vez está condicionado por la clase social a la que ellos pertenecen. Si se quebrara en ellas la objetividad, no sólo bajo la forma de una cordialidad amable que precisamente hiciera patente la distancia objetiva que separa a ambos socios, sino bajo la forma de una preocupación solidaria y recíproca, se haría imposible el regreso de los hombres a sus puestos y funciones sociales normales; el contrato sobre el que se basa la sociedad se habría así quebrado"(80-81).

sábado, 14 de agosto de 2010

5

Baudrillard, Jean. De la seducción. Sexta edición. Madrid: Cátedra, 1994 [1989], 170 pp.
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Mujer oprimida, hombre oprimido y la ley del rallye sexual:
"Uno de los caracteres a menudo citados de la opresión de las mujeres es la expoliación del goce, su carencia de goce. Flagrante injusticia que todos tienen que intentar reparar inmediatamente, según el esquema de una especie de carrera de fondo o de rallye sexual. El goce ha tomado el aspecto de una exigencia y de un derecho fundamental. Benjamín de los derechos del hombre, ha accedido a la dignidad de un imperativo categórico. Es inmoral contravenirlo. Pero no tiene siquiera el encanto kantiano de las finalidades sin fin. Se impone como gestión y autogestión del deseo, y su ignorancia no excusa su incumplimiento, como ocurre con la ley"(24).
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Ofertas de temer:
"Así es respecto al color en el cine o en la televisión: le ofrecen tanto, el color, el relieve . . . que usted no tiene nada que añadir, es decir, que dar a cambio. Represión absoluta: dándole un poco de más, le suprimen todo. ¡Desconfíe de lo que es tan bien 'devuelto' sin que usted nunca lo haya dado!"(34)
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Porno no:
". . . enmascara nada en absoluto . . . no es una ideología, es decir, no esconde la verdad, es un simulacro, es decir, el efecto de verdad que oculta que esta no existe"(39).
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Intereses reales:
"Además, lo real nunca ha interesado a nadie. Es el lugar del desencanto, el lugar de un simulacro de acumulación contra la muerte. No hay nada peor. Lo que a veces lo vuelve fascinante, vuelve la verdad fascinante, es la catáqstrofe imaginaria que hay detrás"(49).