Bordieu, Pierre.
Lección sobre la lección. Barcelona: Anagrama, 2002 [1982], pp. 61.
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CV
"Considerar que la inserción social del sabio es un obstáculo insuperable para el establecimiento de una sociología científica significa olvidar que el sociólogo encuentra armas para cambiar los determinismos sociales en la propia ciencia que los pone de manifiesto, con lo que por ende toma conciencia de ellos" (9-10).
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Apotegmas (1)
"No hay crítica epistemológica sin crítica social"(11).
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Apotegmas (2)
"El sociólogo asume o usurpa las funciones del rex arcaico . . . el de censor"(13).
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La lucha desde el escritorio
"Si pretende romper con la ambición, que corresponde a las mitologías, de ajustar a razón las divisiones arbitrarias del orden social . . . y de dar así una solución lógica y cosmológica al problema de la clasificación de los hombres, la sociología ha de tomar como objeto, en vez de enzarzarse en ella, la lucha por el monopolio de la representación legítima del mundo social, esa lucha de las clasificaciones que es una dimensión de cualquier especie de lucha de clases"(14).
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Zoociología
"La clasificación antropológica se distingue de las taxonomías zoológicas o botánicas en que los objetos que coloca en su lugar son sujetos clasificadores . . . los clasificados, los mal clasificados, pueden rechazar el principio de clasificación que les otorga el peor lugar"(15).
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El sociólogo, el hombre (o por qué la verdad no se ha vuelto imposible, solo ha cambiado de lugar)
". . . ya no es sin duda el árbitro imparcial o el espectador divino, único apto para decir dónde está la verdad . . . Pero sí es el que trata de decir la verdad de las luchas donde se dirime -entre otras cosas- la verdad"(16-17).
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Ver como hacer
". . . el atestado que el sociólogo establece . . . incluso los criterios de clasificación . . . son fruto de toda la historia de las luchas simbólicas que, como giran en torno a la existencia y a la definición de las clases, han contribuido muy realmente a hacer las clases"(18).
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Pero si malpensamos
"Pero si pensamos en el papel que las luchas políticas adjudican a la previsión, o a la mera constatación, comprendemos que por mucho empeño y rigor que ponga el sociólogo en describir, siempre recaerá sobre él la sospecha de prescribir o de proscribir"(19).
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La ontología secreta y la de la sospecha
"En la vida corriente casi nunca se habla de lo que es y menos aún para decir . . . que es conforme o contrario a la naturaleza . . . Los nombres llevan acoplados adjetivos tácitos y los verbos adverbios silenciosos que tienden a consagrar o a condenar . . . Así que no resulta fácil desgajar el discurso de la ciencia de la lógica del proceso en la que pretendemos hacerlo funcionar . . . Es decir que la descripción científica de la relación que los más pobres culturalmente mantienen con la cultura erudita tiene todos los números para ser comprendida bien como una forma aviesa de condenar al pueblo a la ignorancia, bien, a la inversa, como una forma disimulada de rehabilitar o exaltar la incultura y demoler los valores de cultura. ¿Y qué decir de los casos en los que el empeño por dar razón, y en eso consiste siempre siempre la tarea de la ciencia, corre el peligro de ser interpretado como una manera de justificar, incluso de disculpar? . . . el 'así es' . . . adquiere el valor de una complicidad criminal. Porque nada hay menos neutro, cuando se trata del mundo social, que el hecho de enunciar el ser con autoridad . . . las constataciones de la ciencia ejercen inevitablemente una eficacia política que puede no ser la que el sabio querría ejercer" (19-20).
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Conocer es actuar
". . . el conocimiento ejerce de por sí un efecto -que me parece liberador- en todas las ocasiones en que los mecanismos cuyas leyes de funcionamiento establece deben parte de su eficacia al desconocimiento, es decir en todas las ocasiones en que afecta a los fundamentos de la violencia simbólica [esta solo puede ejercerse sobre sujetos cognoscentes, pero cuyos actos de conocimiento, por parciales y falseados, contienen el reconocimiento tácito de la dominación implicada en el desconocimiento de los verdaderos fundamentos de la dominación]"(22)
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Revista
"Si ha sido necesario revisar de arriba abajo la sociología de los intelectuales es porque, debido a la importancia de los intereses en juego y de las inversiones acordadas, resulta extremadamente difícil, para un intelectual, no caer en la lógica que hace que cada cual ejerza de buen grado de sociólogo -en el sentido más brutalmente sociologista- de sus adversarios, y al mismo tiempo de ideólogo propio, según la ley de las cegueras y de las lucideces cruzadas que rige todas las luchas sociales por la verdad. Sin embargo, sólo si nse percibe el juego como tal, con los envites, las reglas o las regularidades que le son propias, con las inversiones específicas que se engendran en él y con los intereses que en él se satisfacen, podrá simultáneamente desgajarse de él por y para la distancia constitutiva de la representación teórica y descubrir que está implicado en él, en un lugar determinado, con unos envites y unos intereses determinados y determinantes. Cualesquiera que sean sus pretensiones científicas, la objetivación está abocada a seguir siendo parcial, por lo tanto falsa, mientras ignore o se niegue a ver el punto de vista a partir del cual se enuncia, es decir, el juego en su conjunto"(23-24)
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Las objetivaciones
". . . tomarlas por lo que son, estrategias simbólicas que tratan de imponer la verdad parcial de un grupo como la verdad de las relaciones objetivas entre los grupos"(24-25)
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El pasado
"El campo científico es, en efecto, un campo de luchas como cualquier otro pero donde las disposiciones críticas suscitadas por la competencia sólo tienen alguna posibilidad de encontrar satisfacción si pueden movilizar los recursos científicos acumulados. De lo que resulta que las revoluciones científicas no son cosa de los más pobres, sino de los más ricos científicamente"(26)
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De lo que está más allá de la historia en la historia
". . . la ciencia social puede dar razón del progreso paradójico de una razón completamente histórica y sin embargo irreductible a la historia: si una verdad hay, es que la verdad es un envite de luchas; pero es esta una lucha que solo puede conducir a la verdad siempre y cuando obedezca a una lógica que hace que uno solo puede imponerse a sus adversarios empleando contra ellos las armas de la ciencia y colaborando así en el progreso de la verdad científica"(27)
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