miércoles, 23 de febrero de 2011
33
viernes, 11 de febrero de 2011
32
". . . poder simbólico . . . renuncia a la ambición de establecer principios . . . solicitud 'por el común de los hombres' y las 'opiniones sanas del pueblo' . . . su propósito . . . de indagar siempre 'la razón de los efectos', la razón de ser de los comportamientos humanos aparentemente más inconsecuentes o más irrisorios . . . en ves de indignarse por ello o burlarse, como hacen los 'listillos', siempre dispuestos a 'hacerse los filósofos' o a tratar de asombrar con sus asombros fuera de lo común . . .
. . . Pascal tenía razón cuando decía que 'la verdadera filosofía se mofa de la filosofía'"(10).
jueves, 10 de febrero de 2011
31
Sustancias malo, relaciones bueno:
*
miércoles, 2 de febrero de 2011
30
Bueno, Gustavo. El mito de la cultura. Barcelona: Prensa Ibérica, 2004 [1996], pp. 278.
***
La orilla del primate:
"En consecuencia, uno de los procedimientos más obvios a los que habrá que acudir en el momento de practicar esa devaluación metodológica de la cultura que consideramos inherente al materialismo . . . es el de su 'reducción a la Etología', cuando ella sea posible. Porque ahora, en lugar de interpretar una obra cultural a la luz de un metafísico fin superior de la Humanidad . . . comenzamos por intentar interpretarlo como una 'pulsación' más de ciertos mecanismos actuantes ya en los primates, que poco tienen que ver con la cultura espiritual"(27).
miércoles, 22 de diciembre de 2010
29
Gombrich, Ernst. Breve historia de la cultura. Barcelona: Península, 2007 [1969], pp. 208.
***
Canon de reacciones y el lado de la tradición:
"Pues esa es, creo yo, la función que desempeña el canon de cualquier cultura. Ofrece puntos de referencia, criterios de excelencia, que no podemos nivelar sin perder la orientación. Cuáles sean las cimas particulares o los logros individuales que seleccionemos´puede depender de nuestra elección particular, pero no podríamos hacer dicha elección si, en lugar de esas cimas, solo exitieran dunas en movimiento.
En la actualidad hay profesores que sienten la necesidad de convencer a sus estudiantes de la realidad de dichas cimas; quieren que aprendan a medir esas alturas y a emitir "juicios de valor" dignos de confianza. No pretendo oponerme a la discusión de los valores, pero creo que, en última instancia, los valores del canon están enraizados de forma demasiado profunda en la totalidad de nuestra civilización como para que se los pueda discutir aisladamente. La civilización . . . se puede transmitir; no se puede enseñar en cursos que acaben en un examen . . . Bernard Shaw observó en algún lugar que no había lído nunca La doncella de Orleans, pero que el tono de voz con que la gente hablaba de Schiller le hacía estar seguro de que le aburriría . . . Formarse en una cultura es oír a la gente hablar de comidas que no hemos probado, de maravillas naturales que nunca hemos visitado, de gozos que todavía no hemos experimentado, y de encuentros que tenemos que eludir . . . Puede que el canon de los lugares bellos nos decepciones . . . Pero, en ese caso, sería imprudente sacar precipitadamente la conclsuión de que todos nuestros compañeros turistas entusiastas se han dejado lavar el cerebro por agentes de viajes astutos. Hemos de tener una actitud crítica también para con nuestras propias reacciones . . . De hecho, podemos considerar que . . . no somos tanto nosotros quienes ponemos a prueba la obra de arte, cuanto la obra de arte quien nos pone a prueba a nosotros"(144).
*
Los estudiantes:
"Desde mi época de estudiante siempre he abrigado la esperanza de mostrar que el estudio del arte puede realizarse de modo racional y no deseo desdecirme. Pues estoy convencido de que es racional que los seres humanos reconozcan los valores humanos y hablen de ellos en términos humanos. Sean cuales sean los orígenes auténticos del término 'humanidades', puede servirnos para recordar que, cuando intentamos examinar a las personas como si fueran insectos u ordenadores, lo único que hacemos es empobrecernos nosotros mismos. Y, sin embargo, eso es lo que nos vemos obligados a hacer si renunciamos al único criterio que tenemos, el criterio de nuestra civilización ratificado por nuestra propia experiencia [¿y cuándo la experiencia civilizatoria es caótica, interrumpida, fragmentaria, contradictoria, simultánea, multivocal, un pastiche, una ironía]"(146).
*
El loco:
"Quizá su única esperanza sería hacerse el loco y privar así sus acciones de significado social, pero la necesidad de adoptar una conducta tan desesperada no hace sino subrayar el poder de la situación, de la que no hya posibilidad de escapar"(171).
martes, 14 de diciembre de 2010
28
Scruton, Roger. Usos del pesimismo: el peligro de la falsa esperanza. Barcelona: Ariel, 2010, pp. 224.
***
A propósito, una pregunta y una coda:
". . . estas reflexiones son rechazadas por los abogados de la poshumanidad futura . . . ha[n] predicho la emergencia dentro de cuarenta años de una 'singularidad', un punto en que la tecnología habrá ido tan lejos que sobrepasará la naturaleza humana. las especies 'transhumanas' resultantes serán el producto de sus propias decisiones, y disfrutarán de poderes que los simples humanos no han conocido jamás . . . En esa época feliz la gente será indistinguible de la información contenida en sus cerebros, que podría ser inmortalizada en algún benigno ordenador central, para ser descargada en un cyborg cualquiera para darle otro aspecto"(17).
[¿Cómo será la filosofía practicada por los seres que se acercan a su fin, no a su fin material, sino al del mundo tal como lo conocen, al fin de su finitud, una filosofía de seres hiperacionales, fríos, eternos, con infinita capacidad de cálculo, conocedores de todas las lenguas y de todas las tradiciones, permanentes en su genialidad ilimitada, sin posibilidad de ir más allá de sí mismos, sin historicidad, sin un lugar para el futuro en nuestro pensamiento o sin un lugar para nosotros en el futuro?] [El autor de este libro no será Kant, pero, tal como lo veo, ya no es necesario un kant abstracto, sino una cuadrilla de scrutons enfrentando las problemáticas del pensamiento que se multiplican por todos lados, pequeñas batallas que se generan como excrecencias del choque entre el pensar y el poder en centeneraes de comunidades y hasta hogares, y ya no la pureza de un pensar de academia, de claustro, de un alemán que nunca salió de su provincia y quiso meter el cosmos en una libreta... Porque esas pequeñas batallas sí nos tocan, los impertivos categóricos no, en esas batallas sí podemos participar, de las otras nos llegan ecos oscuros que nos marean como el olor de una cocina hecha con productos que solo podríamos pagar con la vida]